Sí, irregular, empezar con ánimo y constancia e ir dejándolo poco a poco.
Supongo que solo me he acordado de escribir aquí cuando lo necesitaba, cuando estaba a punto de estallar, cuando no había una oreja que atendiera mis mierdas, cuando mi cerebro comenzaba a derretirse.
¿Sabes? Hoy hace calor.
Cientos los borradores que no salieron a la luz, que se perdieron, junto con las horas, el sabor amargo del agua con gas, aquel boceto de cortos trazos, con el castaño miel que adornaba tu pelo.
Un rayo, un trueno y llueve, todo se moja.
Dos saltos, tres pasos y ya estás lejos.
Un charco, cinco rostros cuatro cabellos ondeados por el viento.
Seis ojos de cristal ansiosos de respuestas.
Tres mentiras, o tal vez treinta.
Nueve gotas de lluvia y catorce de veneno.
Y una verdad.
Silencio.
Ya ves, si a mi nunca me pasa nada.
Y callo, oculto y miento.



